miércoles, 15 de julio de 2015

El dilema del Cardenal, el dilema de la oposición.

El dilema de Su Eminencia Jaime Lucas Ortega Alamino, quedó plasmado durante las celebraciones del Día de la Independencia de los Estados Unidos, el pasado 3 de julio dentro de la Oficina de Intereses (SINA) de La Habana.
Una observadora presente, Miriam Leyva, opinó sobre el encuentro entre el cardenal y varios opositores: “Me impresionó verlo sorprendido tratando de responder convincentemente a dos hombres y a dos mujeres vestidos de blanco que lo increpaban con severidad” (Havana Times, 9 de julio).
Miriam acumula el dolor de su esposo, Oscar Espinosa Chepe,  durante los años de injusta prisión política que le dejaron una corta vida de licencia extrapenal, sin embargo, reconoce y agradece que gracias al  Cardenal Jaime, su esposo fue liberado junto con otros presos políticos.
El asunto se mezcla con episodios recientes donde el Movimiento Damas de Blanco liderado por Bertha Soler queda mal parado en los alrededores de la Iglesia de Santa Rita de Miramar. El cura párroco José “Pepe” Félix,  hasta los  vecinos, se quejan de acciones contrarias al comportamiento social provocadas por estas mujeres, y los hombres que las acompañan.
El Arzobispado habanero denunció en declaración oficial que expresiones tales como “prensa de la gusanera” y “prensa contrarrevolucionaria” jamás fueron dichas por el Obispo, inclusive que son ajenas a su vocabulario.
Increpar al Cardenal durante las celebraciones de un día especial para el pueblo y el gobierno norteamericanos es toda una impertinencia, la última opción del arzobispo fue recordar la posibilidad de llamar a los encargados de la seguridad interna.
Otra cosa son las inauditas declaraciones de Su Eminencia cuando se trata del peliagudo asunto de la represión en Cuba. El dilema le agobia desde los días de la semana santa, entonces Diario de Cuba publicó: En declaraciones recientes, el cardenal Ortega ha manifestado que en Cuba "ya no quedan presos políticos". "Hace poco que salieron unos cuantos, pero de esos que habían creado problemas…". "Él [Raúl Castro] tuvo la voluntad de suprimir aquello".
Las anteriores declaraciones se mantienen tres meses después, no hay rectificaciones, resultan inauditas cuando la represión aumenta en la misma medida que “mejoran” las relaciones con los EE.UU.

La disidencia tiene el dilema de controlar sus nervios y seguir clamando por los derechos silenciados. El Cardenal Jaime Ortega   tiene  el dilema de decir la verdad.

Por Mario Hechavarria Driggs, periodista independiente.

Fotos del autor y el cardenal.

1 comentario:

  1. Hermano Mario el cardenal cambia de opinion cada vez que los Castros se lo ordena si es necesario entra como intermediario del gobierno para liberar a quienes lesd molesta en las carceles .El cardenal nunca dio una opinion del asesinato de Paya Yo le pedi la intervencion para varios presos que estaban bien enfermos cuando fueron liberados los presos a españa y me dijo que el arreglo con el gobierno habia terminado y que el no podia hacer nada asi que descaradamente me dijo que el trabajaba para y con las necesidades del gobierno

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