miércoles, 23 de abril de 2014

La oposición avanza venciendo al miedo.

Mientras la televisión nacional muestra el caos en Ucrania o los fuertes enfrentamientos entre policías y manifestantes en Venezuela, tal parece que en La Habana, como reza el estribillo de una vieja canción de Carlos Varela, la gente espera algo pero aquí no pasa nada, no pasa nada.
El miedo está entronizado en la realidad nacional, reforzado continuamente por los medios de difusión, creadores de un mito paralizante: los órganos de la seguridad del estado son infalibles, contra la policía y los tribunales, no intentes el desafío porque estás perdido de antemano.
Sin embargo nuestra nación arde lentamente, la temperatura sube y el calor de pueblo puede  estallar en cualquier momento. El panorama está cambiando, aunque el miedo, como la costumbre, necesite  tiempo para ser desterrado de la conciencia popular. 
Suceden a diario numerosas manifestaciones de inconformidad, basta con acercarse a la cola del pan o de los periódicos, si desea saber más, participe de cualquier discusión callejera, tal vez comenzó por la Pelota, pero terminará con chispas, hablando la gente de sus diarios reclamos.                                                      
La  revuelta de los cuenta propistas en Holguín semanas atrás fue un buen ejemplo de la inevitable reacción popular ante las injusticias. El tumulto en la ciudad oriental involucró a cientos de trabajadores sin un líder que los guiara, pero con una fuerte convicción, reclamar derechos. Ellos fueron reprimidos por la policía, con un saldo favorable si tenemos en cuenta que por vez primera la prensa estatal tuvo que, tímidamente, al menos reseñar los hechos.
Por su parte las Damas de Blanco continúan desafiando a los represores, reclamando  el respeto a los Derechos Humanos. Vigiladas por un ejército de  uniformados y agentes encubiertos. El pueblo las mira desde los balcones, admirado de tanta determinación ante la violencia institucional.
La prensa independiente  aprovecha cualquier resquicio, la menor oportunidad, denunciando  la brutalidad policial, comentando la difícil realidad nacional, señalando a los responsables con nombres y apellidos, agregando los adjetivos que bien se merecen.
La bloguera Yoani Sánchez entra y vuelve a salir, la detienen y no hay otro remedio que soltarla, se está imponiendo la verdad, cada vez son más los arriesgados. No hay dudas de que, lentamente, aferrándose a sus verdades, los opositores van ganando terreno.
No estamos luchando en vano, desde diferentes mentalidades, la oposición avanza, junto a su pueblo, indudablemente negado a seguir viviendo esta triste realidad, venciendo al miedo, el principal enemigo de la libertad.
 La lucha no es fácil pero entre todos  podemos lograrlos.


 Por Mario Hechavarria Driggs, periodista independiente

No hay comentarios:

Publicar un comentario