miércoles, 27 de enero de 2016

Un nuevo derrumbe obstruye la calle Campanario en La Habana.

La calle Campanario, esquina a Estrella (Enrique Barnet), permanece obstruida al tráfico vehicular desde el sábado pasado, al derramarse allí los escombros de un derrumbe  ocurrido el día anterior, cuando se desplomaron techos y paredes interiores de una edificación que, según los vecinos, supera los cien años.
“Ya se sabe, cuando sale el sol después de los aguaceros, el calentamiento termina resquebrajando las estructuras y viene el desastre”, coincidieron al opinar varias personas, en tanto los llamados “escombreadores” comenzaban a beneficiarse del material depositado en la calle:
Recebo, así llaman a la arenilla producto del derrumbe, utilizada en la mezcla con cemento, muy estimada en nuevas construcciones. También se rescatan los ladrillos antiguos enteros, altamente valorados para levantar paredes. Otro rubro comerciable son las vigas que antaño soportaban las estructuras, conservados dada la calidad de las maderas preciosas entonces utilizadas en la construcción.
“Unos pierden y otros ganan”, dijo un vendedor de vegetales al lado de su carretilla: “seguramente los pobres viejos que allí vivían”-señala al balcón milagrosamente en pie- no tenían dinero para reparar su apartamento, ahora estarán hasta su muerte en un albergue y, llegan los oportunistas, con palas y cernidoras, acopiando recebo en sacos, que luego venden a 50 pesos.”
“En Oriente tiembla la tierra, en La Habana se caen los edificios sin esperar sacudida alguna”, sentencia un señor que lleva portafolio en bandolera, preguntando al unísono por  los tomates del carretillero: “Amigo, los de atrás a 15 la libra, estos a 20, escoja usted mismo.”
El señor del maletín, vestido con cierta elegancia a la antigua, hace una mueca antes de seguir su camino, bordeando la loma de pedruscos, tierra, algunos ladrillos, y arena descolorida por el tiempo.
Durante los últimos seis meses se vinieron abajo completamente otras dos edificaciones, ubicadas entre los 500 metros de la calle Campanario tomando como punto central la esquina de Enrique Barnet.
Hace tres años, el 17 de enero de 2012, dos comerciantes de materiales de la construcción fueron rescatados, muertos, de un derrumbe en la esquina de Infanta y Salud, cuando tras un colapso parcial, vino en la madrugada el definitivo. Comparando con los registros sísmicos, diríase una réplica.
Por lo pronto no hay tránsito para vehículo alguno en la calle Campanario, los escombreadores persistirán en su faena, buscándose unos pesos a cualquier riesgo y de paso harán el favor de eliminar  casi todo el material allí vertido; el vendedor de tomates irá con su “música” a otra parte. En la otra esquina acaban de llenar la Pipa de Ron y está formándose la cola porque faltaba el producto desde hace varios días.

Sigue temblando la tierra, no paran los derrumbes, nadie detiene el precio de los tomates: ¿Quién le pone el cascabel al gato? 

Por Mario Hechavarria Driggs

No hay comentarios:

Publicar un comentario