viernes, 8 de noviembre de 2013

Cuba vive su propia Wiki Leaks.

Mientras la prensa oficial habla de Assange, Snowden y demás protagonistas de las Wiki Leaks, como si fuera un asunto exterior, lo real es que en Cuba vivimos auténticas “filtraciones”, cuyo origen es muy dudoso, apuntando principalmente a la burocracia estatal, entre ellos los oficiales del Ministerio del Interior (MININT).

Nuestra peculiaridad radica en las conocidas limitaciones de acceso a Internet, por tanto aquí las noticias escandalosas circulan vía teléfonos móviles o las llamadas Memorias Rápidas (USB Flash), viajando de mano en mano hasta la computadora caseras y los DVD.

El inventario de las “Wiki” cubanas incluye la “página roja”, donde  puede visualizar escenas macabras, transferidas directamente de los laboratorios de criminalística, como el conocido caso de un hombre que fue a juramentarse en la secta de los Abakuás, siendo salvajemente acuchillado por otros miembros de esa sociedad basada en creencias ancestrales africanas.  

Los accidentes aparatosos no faltan, entre muchos el impacto de una Yutong de Ómnibus Nacionales contra un puente elevado en la carretera nacional llamada “Ocho Vías”, el lamentable accidente donde perdiera la vida el cantante Polo Montañez, junto a las fotos de un Volkswagen estrellado al chocar con un árbol en la avenida 3ra de Miramar, perdiendo allí la vida los hijos del ex Ministro de Cultura Armando Hart.

Hay videos, algunos animados con efectos de sonido y narraciones, mostrándonos sonados casos como los derrumbes de la Calle Infanta, esquina a Salud, donde fallecieron varias personas, o el muy conocido incendio de una gasolinera en la calle Trocha de Santiago de Cuba. Es interesante que en estas “filtraciones” aparezcan imágenes tomadas por las cámaras de vigilancia permanente de la policía, ubicadas en cada  esquina de nuestra capital. Al parecer contamos con la colaboración del “Big Brothers”, Para  conocer el trabajo de los especialistas en la escena del crimen, al estilo del serial norteamericano “CSI”.


Últimamente están a la orden del día casos de corrupción, como el de los  administradores de la Plaza Carlos III, uno de los almacenes comerciales de mayores dimensiones en el país o el conocido popularmente como “El negro de Comunales”, donde el protagonista es un funcionario  de piel oscura, responsable principal junto a otros colegas en el desfalco de 33 millones de pesos de la empresa que limpia nuestras calles.

Resalta que los videos están dramatizados, a veces con la participación de los acusados reconstruyendo los hechos, en otras ocasiones emplean actores, ¨metiéndole miedo “a la población, para que  tenga presente, que las autoridades del MININT están al tanto  de todo lo que se mueve.




Sin embargo, la reacción popular es muy diferente, parte de la realidad, marcada por los miserables salarios que paga el estado. Unos aplauden a los osados que desfalcaron los millones negados a los trabajadores, en tanto algunos se lamentan de por qué fueron tan confiados, cuando la mejor solución era aprovechar el dinero para irse a los Estados Unidos.

En un país donde el Partido Comunista detenta el monopolio absoluto sobre los medios de difusión y el Ministerio del Interior controla cada paso de la ciudadanía, es significativo que los materiales informativos de referencia no sean divulgados por el Noticiero de Televisión y mucho menos publicados en la prensa, limitados a divulgar escuetas notas oficiales para desinformar al pueblo.

En fin, que la nueva tendencia, es acudir a las sospechosas “filtraciones rápidas”, emulando con el muy mediático estilo de Julián Assange y sus escandalosas Wiki Leaks. Como decía mi abuelita ¨entre el cielo y la tierra no hay nada oculto¨.



 Por Mario Hechavarria Driggs, periodista Independiente



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